La Biblia y el trabajo

Por: Manuel Aranaga

Asesor Jurídico de la Obra Evangélica Luz del Mundo de Venezuela
Sal 128: 2 “cuando comieres el trabajo de tus manos, bienaventurado serás y te irá bien”.
Incluso, antes de la primera desobediencia humana, Dios encargó a los nuestros primeros padres a cuidar, cultivar y gobernar su creación por medio del trabajo, lo que ya, de entrada, nos dice, que el trabajo era y sigue siendo una bendición de Dios. Los judíos se alegran mucho cuando tienen bastante trabajo; nosotros también debiéramos sentir lo propio.

El mismo Dios trabajó seis días y descansó uno cuando creó los cielos y la tierra (1); fue él mismo quién ordenó a Israel a trabajar seis días a la semana y descansar uno (2); Pablo insiste que “si alguien no quiere trabajar, tampoco coma” (3),

Como él es el dueño de todas las cosas, nos prohíbe, por un lado, la adicción al trabajo incesante, y por el otro, nos revela su desagrado por la pereza laboral (4).

Jesús trabajó la madera y la piedra, Pedro la pesca y Pablo hizo tiendas, no obstante, cada uno tenía sus propios llamados de Dios (5). Podemos siempre orar «venga tu reino», mientras trabajamos (6). No está malo trabajar. Al contrario, es un buen síntoma de virtud cristiana que debemos cultivar entre familiares y amigos.

¿Qué les parece si, mientras proclamamos el mensaje del evangelio del reino a toda criatura, honramos a Dios, trabajando arduamente para cumplir con el mandato de proveer para los nuestros y no ser peor que un incrédulo?

Ánimo siempre!
(1) Gn 1:1-2:4; Is 45:18; Col 1:16-17
(2) Éx 20:9; Col 3:23; Ef 6:5-9
(3) 2 Ts 3:10
(4) Fil 4:6; Prov 6:6-9
(5) Hch 18:3; Ro 1:1).
(6) (Mt 6:10, 33).

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