Familias adaptativas

Por: Pastor Manuel Ángel Aranaga


La adaptación es un proceso de acomodación, adecuación y amoldamiento, que toda familia debe esperar y asumir. Como familia, Adán y Eva tuvieron que adaptarse fuera del Edén a un sistema que no estaba establecido para ellos ni habían visto.

Noé y su familia tuvieron que adecuarse a un mundo totalmente diferente después del diluvio. ¿Y qué decir de Abraham y Sara?, ellos también tuvieron que adaptarse; ¿o tu crees que fue muy fácil la carga de: Vete de tu tierra, de tu familia, a una tierra que tu no conoces? Si como familia no nos adaptamos a situaciones y procesos, estaríamos destinados al fracaso.

Fíjense ustedes lo que hoy día acontece con el marketing digital, las redes sociales y la inteligencia artificial. Estos avances tecnológicos, profetizados por Daniel, llegaron para quedarse. La forma de ver la vida está cambiando vertiginosamente y las familias deben adecuarse a estas nuevas realidades técnico científicas. Aprender a usar estas nuevas herramientas es una tarea indeclinable.

¿Cuáles son los cambios más “drásticos” que experimenta todo ser humano como persona y como parte de una familia y a los que debe adaptarse como creyente?

Hay muchos. Sin embargo, por obvias razones, señalo dos de los más importantes:

1. Cambios de estado civil, por ejemplo: de soltero a casado (matrimonio), de casado a divorciado (divorcio por infidelidad, por ejemplo), de casada a viuda (muerte del cónyuge), etc.

2. Crisis económica, bien por cesantía laboral o por situación país (o ambas cosas).
En cualquier caso, el contentamiento, la resiliencia, y el sobreponerse de la adversidad con la ayuda del Espíritu de Dios, es lo que debe salir a flote. Pase lo que pase, muestren el gozo del Señor que es nuestra fortaleza en medio de la prueba porque Dios dice: “yo te ayudo”. Ten fe durante el proceso de adaptación y cuídate de la queja continua y de la murmuración contra Dios. Echa a un lado el pesimismo que todo va a salir bien. A veces en verano llueve. Saquemos el paraguas y listo.

No te olvides de proclamar las escrituras y ser agradecido; así como de pedir a Dios sabiduría y acompañamiento. No te preocupes por las cosas de esta vida. Mat 6:25, 32-33. Dios es el dador de todas las cosas. Stg 1:17 y él tiene cuidado de nosotros. 1Ped 5:6,7.

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