El Altar Familiar

Pastor Puertas

Si tú examinas la vida de aquellos grandes hombres de Dios, que existieron en el tiempo antiguo, observará que todos tenían en común lo siguiente: Edificaban altares para adorar a Dios y ofrecer sobre ellos sus sacrificios al Señor.

Hoy día la iglesia de Cristo, acostumbra reunirse por familias, en sus hogares para orar, estudiar juntos la Biblia y cantar alabanzas al Señor. Te cuento que mi madre acostumbraba levantarnos de madrugada, diariamente para celebrar nuestro altar familiar; esto sucedía entre las 3 y las 4 de la madrugada. De esta manera fuimos creciendo cuatro hermanos varones, en el temor, la disciplina y en el conocimiento de Dios.

Cierto día nuestro hermano mayor, se quedó acostado en la cama, se desarropó la cabeza, y dijo:

-Mamita, tengo frío, pero estoy despierto y yo les oigo desde aquí…” (como él era enfermo de una pierna, mi madre se lo toleró).

Así siguió por varias semanas, quedándose acostado y destapándose solamente la cabeza, para escuchar la Palabra de Dios. Al tiempo, ya no se destapaba la cabeza, pero gritaba arropado: “¡Estoy despierto y los oigo, no crean que estoy dormido!”.

Él se iba desprendiendo poco a poco, del altar familiar y de Dios; finalmente se quedaba dormido, y lamentablemente, mi mamá no utilizó la autoridad necesaria, ni la vara de la corrección, y un día… ¡Oh que horrible! (me da dolor contarlo, pero tengo que hacerlo porque Dios me lo ha ordenado).

Un día mi hermano salió a bañarse al río y no volvió. Llegó la noche y nosotros estábamos angustiados; dimos parte a las autoridades pensando que quizás se había ahogado. Lo buscamos por todas partes y no apareció.

De repente nos llegó la fatal y escalofriante noticia: Nuestro hermano estaba borracho y lo tenían durmiendo en una hamaca en la sala de un bar con billares… No quisiera recordar el dolor que nos causó cuando lo vimos vomitando y roncando como un cerdo. Nosotros lloramos, gritamos, oramos y suplicamos a Dios, pidiéndole que nos explicara, por qué había sucedido eso en nuestra familia, siendo que nosotros éramos tan cristianos, tan esforzados, que diariamente nos levantábamos a celebrar su altar familiar. Y Dios nos dijo:

 “Lo he permitido para que ustedes le cuenten a las naciones lo que sucede al que se aleja de mí; yo estoy presente en cada altar familiar”. Establezcan sus altares familiares de Lunes a viernes… y enséñenle muchos proverbios (de Salomón) a sus hijos, ellos te lo agradecerán; si no aquí, ALLA EN EL CIELO.

Dr. Jaime Puertas

Consejos para tu Familia, Pg. 23