Por: Manuel Aranaga, Consultor Jurídico de la Obra Luz del Mundo de Venezuela
1 Timoteo 4:12
En los jóvenes está la fuerza y Dios le dice a la juventud que lo recuerde precisamente desde esa etapa de la vida, antes que venga la vejez o la ancianidad.
Una vez que el joven acepta a Jesús viene a formar parte de la gran familia de Dios para propósito grandes. Para cumplir dichos propósitos, Pablo recomienda el “dar ejemplo”, en medio de una generación maligna y perversa.
¿Pero ejemplo en qué?: en palabra: Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; en conducta: intachable, irreprensible, preparados para toda buena obra; en amor, Como le dijo Juan a Gayo “Amado, fielmente te conduces cuando prestas algún servicio a los hermanos, especialmente a los desconocidos, los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor.” 3 Juan 5,6; en espíritu.
Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad. Prov. 16:32; en fe. Que la gente vea en ti una fe como la hubo en David frente al gigante; en pureza, como José que no claudicó ante la tentación o como Daniel que decidió no contaminarse con la comida del Rey, o como Sadrac, Mesac y Abednego que no les importó perder la vida con tal de no sucumbir a la ignominia.
No descuides el don que Dios te dio. El don es para avivarlo, no para apagarlo. Amado joven, el don más preciado es la salvación.
